martes, 19 de marzo de 2013

Día del padre


             Estos niños que mañana serán padres
          ¿sabrán besar y abrazar con ternura?

                Mi padre

Mi padre es de esos niños
que jugaban a ganarse la vida
soportando en sus manos
la hoz del jornalero
y en su aterida espalda
la inclemencia del yugo,

aprendía solfeo empapado en sudor
al tiempo que escuchaba en la fragua
el lamento del yunque,

 jugaba a contar muertos
en las calles mordidas por el hambre,
en las  yermas trincheras
en las tristes cunetas.

Jamás sintió mi padre entre sus manos
el asombroso tacto de un juguete,
ni pudo patear el balón de sus sueños,
nunca de niño lanzó los dados
que otorgaban sonrisas.

Los brazos de mi padre
son un cálido río que envuelve mis latidos,
sus labios como azules libélulas
que vuelan mis mejillas.

Mi padre cruzó la frontera del tiempo
sin estrenar su infancia,
no conoció más juego que el trabajo.

Tal vez por todo eso,
mi padre abraza y besa  
con una ternura que estremece. 

                   
                   19/03/13



Eladio Méndez.   

lunes, 18 de marzo de 2013

CAMPAMENTO DIGNIDAD




Quiero aprovechar la oportunidad que me ofrece este blog para informaros que un grupo de poetas de Mérida, pretendemos hacer un homenaje a los compañeros/as del Campamento Dignidad y hemos pensado hacerlo realizando un libro de poesía.

Si te agrada la idea y te apetece participar con un poema, remítelo al correo del final de esta nota lo antes posible. (Por favor que no sea muy extenso) ya que nuestra Pretensión es que puedan participar el mayor número de poetas posible.
    lajaimadelverso@hotmail.com.















domingo, 10 de marzo de 2013

Critón o sobre el deber




   Escribe Platón
SÓCRATES Y CRITÓN


SÓCRATES.- ¿Por qué vienes a esta hora, Critón? ¿No es pronto todavía?
CRITÓN.- En efecto, es muy pronto.
SÓC.- ¿Qué hora es exactamente?
CRIT.- Comienza a amanecer.
SÓC.-Me extraña que el guardián de la prisión haya querido atenderte.
CRIT.-Es ya amigo mío, Sócrates, de tanto venir aquí; además ha recibido de mí alguna gratificación.
SÓC.- ¿Has venido ahora o hace tiempo?
CRIT.- Hace ya bastante tiempo.
SÓC.- ¿Y cómo no me has despertado en seguida y te has quedado sentado ahí al lado, en silencio?
CRIT.- No, por Zeus, Sócrates, en esta situación tampoco habría querido yo mismo estar en tal desvelo y sufrimiento, pero hace rato que me admiro viendo qué suavemente duermes, y a intención no te desperté para que pasaras el tiempo lo más agradablemente. Muchas veces, ya antes durante toda tu vida, te consideré feliz por tu carácter, pero mucho más en la presente desgracia, al ver qué fácil y apaciblemente la llevas.
SÓC.- Ciertamente, Critón, no sería oportuno irritarme a mi edad, si debo ya morir.
CRIT.-También otros de tus años, Sócrates, se encuentran metidos en estas circunstancias, pero su edad no les libra en nada de irritarse con su suerte presente.
SÓC.-Así es. Pero, ¿por qué has venido tan temprano?
CRIT.-Para traerte, Sócrates, una noticia dolorosa y agobiante, no para ti, según veo, pero ciertamente dolorosa y agobiante para mí y para todos tus amigos, y que para mí, según veo, va a ser muy difícil de soportar.
SÓC.- ¿Cuál es la noticia? ¿Acaso ha llegado ya desde Delos(1) el barco a cuya llegada debo yo morir?
CRIT.-No ha llegado aún, pero me parece que estará aquí hoy, por lo que anuncian personas venidas de Sunio(2) que han dejado el barco allí. Según estos mensajeros, es seguro que estará aquí hoy, y será necesario, Sócrates, que mañana acabes tu vida.
SÓC.-Pues, ¡buena suerte!, Critón. Sea así, si así es agradable a los dioses. Sin embargo, no creo que el barco esté aquí hoy.
CRIT.-¿De dónde conjeturas eso?
SÓC.- Voy a decírtelo. Yo debo morir al día siguiente de que el barco llegue.
CRIT.-Así dicen los encargados de estos asuntos.
SÓC.- Entonces, no creo que llegue el día que está empezando sino el siguiente. Me fundo en cierto sueño que he tenido hace poco, esta noche. Probablemente ha sido muy oportuno que no me despertaras.
CRIT.- ¿Cuál era el sueño?
SÓC.-Me pareció que una mujer bella, de buen aspecto, que llevaba blancos vestidos se acercó a mí, me llamó y me dijo: «Sócrates,
al tercer día llegarás a la fértil Ptía>>
CRIT.- Extraño es el sueño, Sócrates.
SÓC.-En todo caso, muy claro, según yo creo, Critón.
CRIT.- Demasiado claro, según parece. Pero, querido Sócrates, todavía en este momento hazme caso y sálvate. Para mí, si tú mueres, no será una sola desgracia, sino que, aparte de verme privado de un amigo como jamás encontraré otro, muchos que no nos conocen bien a ti y a mí creerán que, habiendo podido yo salvarte, si hubiera querido gastar dinero, te he abandonado. Y, en verdad, ¿hay reputación más vergonzosa que la de parecer que se tiene en más al dinero que a los amigos? Porque la mayoría no llegará a convencerse de que tú mismo no quisiste salir de aquí, aunque nosotros nos esforzábamos en ello...