viernes, 29 de abril de 2016

La memoria encendida



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POESÍA PARA EL POBRE, POESÍA NECESARIA
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El 13 de enero de 1935, meses antes de morir, cuando ya tenía en su haber una de las obras líricas más relevantes de toda la literatura contemporánea, Fernando Pessoa escribía a su amigo Adolfo Casais Monteiro: “Soy uno de los pocos poetas portugueses que no decretó su propia infalibilidad, ni toma cualquier crítica que se le haga, como un pecado de lesa divinidad” (En Obras Completas, I, edición de M. Ángel Viqueira, Barcelona, Ediciones 29, 1990, pág. 319).
Cuántas veces acuden a estas consideraciones del escritor luso ante la obstinada vanidad de otros colegas suyos, situados en las antípodas. Lo mismo que se agradece encontrarse a personas como el autor de La memoria encendida, libro capaz de reconciliarte con la humanidad y la literatura.
Del autor (Castuera, 1957), tan vinculado al grupo emeritense “Gallos quiebran albores”, hace Antonio Orihuela una magnífica presentación en el epílogo que pone a la obra antes citada. “No conozco un poeta más limpio, que este Eladio Méndez, más fino, más fraterno, más despierto a las mentiras del Estado y del Capital, un poeta más hecho en la casa de la memoria que él, más encendido allí que él, porque desde esa memoria, esa genealogía de la desposesión radical que significa haber interiorizada la herencia de los suyos, ha sabido desde allí crecer, no equivocarse, tener, desde niño, bien claro quién es el enemigo, con quien nos jugamos los cuartos”, escribe el profesor, ensayista y poeta onubense afincado en Extremadura. Lo proclama también Manuel González, con diferentes términos, en el sucinto prólogo.
Los poemas de Eladio Méndez denuncian la explotación de los niños (soldados, callejeros, indigentes…), la corrupción política, las pateras, el orgullo de los poderosos, la explotación de los trabajadores,  la amoralidad en los negocios, el hurto de la historia, las trampas legales y las bendiciones para consagrar todo esa putrefacción. Le gusta preguntarse, con B. Brecht, si no  hay manos humildes, anónimas, que construyen, conducen, curan, siembran y cosechan tras los grandes nombres.
Como Celaya,  Méndez nos apunta al pecho la pistola poética, a ver si consigue desterrar la abulia colectiva ante un mundo radicalmente injusto. A veces, el lenguaje se le atropella por la indignación e incurre  hasta en el exabrupto, alejándose de lo política y hasta líricamente correcto. Pero su poesía está más próxima del manantial sereno, de la palabra dura, pero contenida, que del grito rabioso.  Algún rasgo humorístico (véase lo que escribe acerca de su amigo Bakunin, personaje bien diferente al famoso anarquista ruso) acude a menudo para aliviar tensiones. Por lo demás, es sus versos, blancos y libres, no es difícil percibir imágenes espléndidas, confesiones como  “la precariedad ilusa/ de un párpado desnudo”  (pág. 30); “con precariedad habito/en los suburbios de la esperanza” ( pág. 35 );  “el transcurrir del tiempo/se mide con clepsidras de llanto” (pág. 75) o “un dolor cercano a nuestro pecho, un lirio encerrado en el ámbar del miedo” (pág. 79).
“Leo el incendio que traen estos poemas de Eladio Méndez y me reconozco en el poeta que escribe, en su orgullo proletario, en su extracción humilde y humillada, en su infancia de carencias que le doctoró para siempre en humanismo y solidaridad”, escribe Orihuela y lo suscribimos plenamente.
Eladio Méndez, La memoria encendida. Madrid, Amargord, 2016

martes, 22 de marzo de 2016


LA MEMORIA ENCENDIDA de Eladio Méndez.

El pasado dia 17 de marzo de 2016, asistí a la presentación del libro de poemas de Eladio Méndez: "La memoria encendida", publicado por Amargord. Tuvo lugar en la biblioteca municipal de Mérida, "Juan Pablo Forner". La sala estaba repleta de amigos y admiradores de Eladio, tanto de su poesía como de su persona.


El acto resultó de lo más entrañable y ameno. El presentador se centró sobre todo en el carácter de Eladio siempre luchando por un mundo más justo, siempre al lado del que lo necesita. Este carácter se refleja fielmente en sus poemas; pero lejos de ser una poesía panfletaria, la maestría poética del autor consigue que el lirismo de los versos se convierta en un aliado a la hora de intensificar lo que pretende con su contenido.

Realmente los poemas de Eladio no dejan indiferentes. Todos, independientemente de la ideología política y religiosa que seamos, podemos hacer nuestro algún aspecto del poema, pues rebosan humanidad.

Dice Eladio que están escritos desde el respeto pero también desde la rabia hacia las injusticias. 

A lo largo del poemario hace un recorrido de las injusticias de las que ha sido testigo, y a veces también víctima, desde su infancia hasta la actualidad. Todo ello con un lenguaje sencillo y un verso ligero que apunta directamente al corazón y acierta de pleno. Musicalidad y belleza envuelven la tristeza de la anécdota. Aún siendo un poemario de denuncia, no pierde el sello de ternura que caracteriza a Eladio Méndez.
Amenizaron el acto, el cantautor Miguel Ángel Naharro, que nos obsequió con varias de sus hermosas creaciones y el poeta Joaquín Gómez, que hizo unaperformance de lo más curiosa.

Quien se acerque a LA MEMORIA ENCENDIDA de Eladio Méndez no quedará defraudado. Como el título indica, lo que los versos refieren siguen pulsando en el corazón y la memoria de Eladio; y es que son, muy a nuestro pesar, de una rabiosa actualidad.

Dice Antonio Orihuela en el epílogo que los versos de Eladio son de los más limpios que él conoce en cuanto a la denuncia de lo que de destructivo tiene el capitalismo. Sin entrar en opiniones a favor o en contra del sistema capitalista ni de otras cuestiones en las que todas las opiniones son igualmente dignas, lo que sí es cierto es que Eladio Méndez es UN POETA LIMPIO, sencillamente porque él es UNA PERSONA SIN DOBLECES, LIMPIA, HONRADA Y BUENA COMO POCOS.

ENHORABUENA, ELADIO.


Ana Mª Castillo Moreno

La memoria encendida en Editorial Amargord - http://amargordediciones.es/producto/la-memoria-encendida-eladio-mendez/

domingo, 10 de enero de 2016


domingo, 10 de enero de 2016

ERA UNA MAÑANA




         Era una mañana soleada de noviembre del 68, yo tenía en aquel momento once años de edad y me encontraba en los aledaños del mercado de abastos, ejerciendo de lazarillo.

         Además de los diferentes puestos de carnes, huevos, verduras, especies, pastelería, legumbres, pescado y cereales entre otros, que había dentro del mercado. En el exterior del mismo, se situaban los hortelanos, ceramistas, artesanos… todos ellos con productos de elaboración propia.
No faltaban los tenderetes con ropas y calzados, otros, con molinillos de vientos y juguetes, vendedores de caramelos, pipas, azufaifas, altramuces, chufas y garbanzos tostados, había puestos con animales vivos, gallinas, patos, pavos.

         Hombres vendiendo espárragos, tagarninas, pencas de cardos, te y manzanilla, tomillo, berros. Otros con caza menor, liebres conejos perdices, mujeres con pequeños baños de cinc repletos de carpas, bogas y ranas desolladas y ensartadas por docenas en juncos, cubiertas de un agua transparente.

         Había un hombre vendiendo pájaros enjaulados, jilgueros en concreto.

         Era ya la hora de recoger los puestos y el bullicio se hacía insoportable, todos brindaban sus productos con suntuosas bajadas de precios para los últimos artículos, entre esas ofertas estaba la del vendedor de jilgueros, quien ofrecía por un módico precio el último ejemplar que le quedaba en la jaula.

         Un hombre joven se le acercó y solicitó del vendedor el precio del pájaro que quedaba enjaulado, aceptando el importe, rebuscó en su portamonedas y una vez hecho efectivo el acuerdo, pidió al vendedor que le entregase el jilguero, este, le advirtió al comprador que si se lo llevaba en la mano y apretaba demasiado podría asfixiarlo, o se le podía escapar si aflojaba en exceso, el hombre joven tranquilizó al vendedor, tomó al pájaro, lo miró y acto seguido abriendo la mano lo lanzó hacia el cielo; la cara del vendedor era un poema, el hombre joven sonrió y siguió su camino.
Yo nunca he olvidado el asombroso gesto de aquel vendedor de alas enjauladas ni la cara de felicidad de quien dio libertad a esas alas presas.


         Eladio Méndez. En Un minuto de ternura. Selección y edición de Uberto Stabile. Ed. Baile del Sol. 2015

lunes, 14 de septiembre de 2015

Campaña de solidaridad


Comienza nuestra campaña de solidaridad e información acerca del Juicio de la Renta Básica. Imputados 19 compañeros y compañeras, este no es un juicio más, es el juicio que explica lo que ha pasado en nuestra región y país. Cómo el poder ha intentado aplastar las voces de quienes se niegan a sufrir la miseria a la que nos condenan con sus políticas.
No se juzga a 19 compañeros y compañeras, nos juzgan a todos los parados, a las desempleadas, a quienes perciben un subsidio o no, a quienes no llegan a fin de mes, en definitiva nos juzgan a los que dependemos de nuestras manos para vivir.
Adjunto cartel para fotomontaje de todxs lxs que quieran mostrar su solidaridad y adherirse a esta campaña.
Salud.



lunes, 8 de junio de 2015

3 X 3

documentos de pensamiento radical

lunes, 8 de junio de 2015

9 poemas de ELADIO MÉNDEZ





Estos niños que mañana serán padres,
¿Sabrán besar y abrazar con ternura?

 +

¿Dónde morarán los sueños
que en el tiempo fenecen
sin estrenar la infancia?

 +

Y unos labios fecundos
como azules libélulas
circundando mejillas.

 +

Aprender solfeo
escuchando en la fragua
el lamento del yunque.

 +

En las calles mordidas
por las fauces del hambre,
¡jugar a contar muertos!

 +

No haber sentido nunca
el tacto de un juguete,
duele en el recuerdo.

+

En tus manos inmensas
titilan como ascuas
las canicas del alba.

 +

Los brazos de la niñez
son un cálido río
envolviendo latidos.

 +

Vivir eternamente en la infancia
para no tener memoria del dolor.




Eladio Méndez. En: 3x3. colección de poesía, 7. ERE. 2015
Fotografía de Ramón Masats


miércoles, 27 de agosto de 2014

viernes, 11 de julio de 2014

LA LEY MORDAZA


 La ley de la gravedad
           
Si quieres entender
 la ley de la gravedad,
levanta tu voz
contra la injusticia,

comprenderás
la gravedad de la ley.

                        e.m.