sábado, 24 de septiembre de 2016

RESEÑAS SOBRE VOCES DEL EXTREMO POR FERRAN AISA



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FERRAN AISA




Una vez más se ha celebrado en Moguer (Huelva) el Encuentro poético Voces del Extremo, este año bajo el lema: “Poesía hispanoamericana”. Del 27 al 30 de julio las calles de Moguer se llenaron de poetas, amigos y acompañantes llegados de todos los puntos de la península ibérica y otros lugares como Francia, Inglaterra o México. Durante cuatro días la poesía reinó en los lugares habituales de las lecturas de Voces del Extremo: Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, Casa Natal Juan Ramón Jiménez y Peña del Cante Jondo; pero este año había la novedad de los recitales en la Plaza de las Monjas. No faltaron los típicos corros poéticos matinales por las calles del pueblo. También hubo concierto a lo grande de Paco Contreras “Niño de Elche” en el Castillo de Moguer, dentro del ciclo “Luna de Verano” organizado por el Ayuntamiento de Moguer. El Niño de Elche con su estilo tan peculiar cantó canciones de su disco Voces del Extremo. No faltaron los recitales de la tarde y noche del último día de los Encuentros en la Casa Grande de Ayamonte y la Fiesta de la Crecida de la Poesía en la Casa de las Retamas de la Isla Canela con Eladio Orta anfitrión. .En este final de fiesta de los encuentros se
presentó el libro Naturalezas vivas del cacereño Juan Gabriel Jiménez
También este año hubo conferencias poéticas como la de Uberto Stabile sobre la poesía de la ternura, la de Carmen Tobes que presentó la acción poética de versos con alas o la de Alejandro Ruiz Morillas elaborando una poesía para pensar juntos.
El miércoles 27 por la tarde se inauguraban los Encuentros con la intervención de la Concejala de Cultura de Moguer, el director de la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez y el coordinador del evento Antonio Orihuela. Los actos se iniciaron con la presentación de la exposición “¡Qué viva México!” y a continuación arrancó el evento con la lectura del poeta Javier Cartago y de la poeta Bárbara Grande, el primero leyó poemas de su libro Trégua, y la joven poeta deleitó a los presentes con sus canciones acompañada de su guitarra. Una vez iniciadas las lecturas ya todo fue una maratón de poetas, poesías, versos libres, versos rimados, versos sincopados, versos de combate y versos de sentimiento. Los poetas de Voces del Extremo, los poetas de conciencia crítica, los poetas de las barricadas de palabras, los poetas iniciaron la batalla del verso. 

Los poetas se dedicaron a compartir ilusiones y esperanzas y abrir caminos utópicos en la oscuridad de nuestro tiempo. Poetas de ambos sexos abiertos a la solidaria amistad de compañeros dispuestos a convertirse en recitadores o en escuchantes. A más este año había el aliciente de participar en un documental dedicado al Niño de Elche que estaba grabando Marc Sempere, el cual filmó a la mayoría de los participantes en el evento. La noche del jueves 28 de julio Manuel Batista, acompañado a la guitarra por su hijo Joaquín, nos ilustró sobre el fandango de Huelva
En este año 2016 muchas novedades, muchos poetas jóvenes y muchos poetas que acudían por primera vez al evento como Jesús Albarrán Ligero, que nos cantó Bob Dylan; Emilio Pedro Gómez, Juan Justo López, Tirso Priscilo Vallencillos, Juan Leyva, Concha García, Carlos Reyman Güera, Juan Gabriel Jiménez, Miguel Martínez López, Peter Robinson, Antonio Revert, Manuel González, Pedro Pablo Riobo, Cristian Esteban Martín, Lupita Pérez, Carmen Maroto, etc. Y autores ya clásicos de los Encuentros de Moguer: Antonio Orihuela, Begoña Abad, Juan Calle, María Ángeles Pérez López, Montserrat Villar, Bernardo Santos, Eladio Méndez, Rafael Calero, Uberto Stabile, Vicent Camps, Pablo Müller, David Trashumante, Manuelle Parra, Daniel Macías Díaz, Mohabed Abid, Carmen Herrera, Iosu Moracho, Juan Cruz, Javier Cartago, Imma Mañez Albert, Santiago Aguaded, Ángel Calle, Antonio Gómez, Javier Dámaso, Eva Baz, Ferran Aisa… A bote pronto recuerdo nombres ausentes este año en el Encuentro: Matías Escalera, Ana Pérez Cañamares, Inma Luna, Antonio Crespo Massiu, David Castillo, Paco Gómez Nadal, Luis Vea, Enrique Falcón, Felipe Zapico, Ferran Fernández, Biel Vila, Iván Rafael, Javier GM, Los Bio-Lentos y, entre otros, Fernando Barbero.

No faltaba en el patio de la Fundación el tenderete de Chema de la Quintana con sus novedades de la editorial Amargord, cada año con mejores ediciones y con gran cantidad de autores editados de Voces del Extremo. Algunas de las novedades de Amargord fueron presentados en la Fundación JRJ como la antología de Santiago Aguaded, Alquimia de la sal y el coordinado y prologado por Antonio Orihuela El ojo no visto del mundo de Juan Ramón Jiménez. Tampoco faltó a su cita anual el shoman-cantante José Carascura con Mhija (esta vez se dejó la suegra en casa y nos quedamos sin oír recitar sus versos en catalán). Dentro de los actos tuvimos ocasión de ver un burrito llamado “Poeta” paseando por el patio de la Fundación JRJ, emulando a Platero, cuyo libro podíamos conseguir tras poner diversos sellos en un carnet. La tarde se había iniciado con la conferencia de Pascual Rovira, "Hacia una república animalista anarcopoética.
El sábado por la tarde, los que no nos fuimos a Ayamonte, tuvimos triple sesión poética, primero lectura de versos en la Casa Natal JRJ de tres mujeres poetas: M. Ángeles Pérez López (Salamanca), Concha García (Barcelona) y Manuelle Parra (Barcelona); luego en la plaza de las Monjas diversos poetas deleitaron el atardecer de Moguer, el sevillano Bernardo Santos, la gallega Montserrat Villar, el moguereño Daniel Macías y el marroquí de Larache Mohamed Abid; y el perfomance a lo tarzán, pero sin taparrabos, de David Sarrión Galdón que leyó un poema colgado desde un árbol. Finalmente, el concierto de los artistas mexicanos Delma Cecilia (soprano) y Juan Marcelino (poeta), que dedicaron su acto artístico-poético a las mujeres mexicanas. Por la noche continuó la fiesta en la Isla Canela y en la propia Moguer, donde después de la cena y las copas Mei Vidal nos cantó una coplilla andaluza plena plaza del Marqués delante de la estatua de su paisana Zenobia Camprubí, la mujer de Juan Ramón Jiménez.

De Moguer me he traído unos cuántos libros que he ido leyendo este verano, regalo de compañeros poetas o del entusiasta editor Chema; y de ellos extraigo unos comentarios y unos versos que comparto con vosotros.

Antonio Orihuela (Moguer, 1965) es el coordinador desde 1999 de los Encuentros Poéticos Voces del Extremo, acto que se organiza conjuntamente con la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez en Moguer (Huelva). Orihuela es Doctor en Historia por la Universidad de Sevilla. Poeta, ensayista e historiador. Su obra abarca todas estas materias. Ha participado en numerosas antologías poéticas y otro tanto de poemarios. Sus libros más recientes (entre comillas) sonPalos (la linterna sorda, 2016), El amor en los tiempos del cólera (Amargord, 2014) y Salirse de la fila (Amargord, 2015).

Antonio Orihuela es actualmente el poeta más representativo de la llamada poesía de la consciencia crítica. Un poeta que también podría considerarse un cronista de su tiempo a la manera de Bob Dylan. Un poeta que con sus escritos deja testimonio del mundo en que vive. Un poeta que con sus versos hace reflexionar. Un poeta, en el decir de Salvat-Papasseit, en mayúscula. A continuación, tres poemas de Orihuela de los dos últimos libros citados.



“Opinión púdica” de El amor en los tiempos del despido libre.

En Ucrania, héroes.

En Gamonal, terroristas.



“Como niños” de Salirse de la fila.

Los trabajadores de hoy

creen que los derechos

los trajeron los Reyes Magos.

Fueron tus abuelos,

fueron tus abuelos, les digo.

Entonces bajan la cabeza, incómodos,

se palpan la cartera en el bolsillo,

y se van junto al árbol de navidad

esperando no encontrar entre los regalos:

confianza de mercados,

racionalización de costes,

flexibilidad laboral,

despido improcedente.



Sistema de clase del Titanic” de Salirse de la fila.

Cuando el capitalismo nos dices;

¡Sálvese quien pueda!,

en realidad nos está diciendo

que el salvamento se hará

según el importe del billete

y el espacio disponible.



Javier Cartago (Valladolid), Ha participado en diversos encuentros poéticos, forma parte del Ágora de Poesía de León, ha publicado sus versos en la revista Palavras contra el balium’10 y coordina la página de poesía Café de Versos. Javier Cartago es miembro de CIÑE (Círculo Independiente de Escritores).

Javier Cartago, Tregua. Prólogo: Ramiro Pinto. Ilustraciones: Juan Carlos Mestre. Edita Lápiz Cero Ediciones, Madrid, 2016. Páginas: 97.

La poesía de Javier Cartago tiene un sentido íntimo pero cercano, su voz tenue nos llega como un susurro, como una ligera brisa que nos trae una armoniosa sensación de bienestar. Dice Ramiro Pinto en el prólogo: “Una poesía que mana del interior complejo de un poeta capaz de convertir su experiencia biográfica en sensaciones puras y, por lo tanto, colectivas, a la vez que rezuma compromiso con el mundo…”



“Palabras puñal”

Necesitamos palabras como puñales

para atravesar la esperanza,

para huir de la rutina,

para abrir los ojos.

Rasgar la cortina del tiempo,

espesa capa de tela,

que apenas nada nos deja ver.

Necesitamos palabras que abran la mente

y resquebrajen las dudas

que lleven el alma más allá de todos los horizontes.

No somos más que barro

pero eternos

si somos de arcilla y verbo.



“Tregua de amor”

Cuando nos falte un abrazo

dame una tregua en los ojos.

Cuando nos falten los besos

dame una tregua en el alma.

Pero cuando nos falte amor

no me des nada.

Róbame mi tregua,

mis ojos,

mis besos,

 mi alma.

Sin amor,

quítame todo.



Eladio Méndez (Castuera-Badajoz, 1957), se dedica al arte poético desde los años ochenta publicando sus primeros versos en 1989 en la revista Babel. Ha participado en numerosos actos poéticos y sus poemas han sido publicados en ediciones colectivas de Voces del Extremo, o el libro Perro sin dueño en el suplemento cultural Árrago del diario HOY. En solitario ha publicado un micropoemario dentro de la colección 3x3 de la Editora Regional de Extremadura y el poemario Arrullos. Eladio Méndez, La memoria encendida. Prólogo: Manuel González; epílogo: Antonio Orihuela. Edita: Amargord, Madrid, 2016. Páginas: 94.

Eladio Méndez es un poeta inquieto y comprometido marcado por la realidad y declinado hacia la poesía social. Escribe Manuel González en el prólogo: “En su humildad quiero cobijar mi humildad. Me desprendo de ropajes para leer una y otra vez este libro de poemas, esta obra con mayúscula.” Y en el epílogo Antonio Orihuela, escribe: “Leo en la memoria honda de Eladio Méndez y encuentro su hombro compasivo, su abrazo compañero con sabor a 15-M y 25 de abril, su confianza en el pueblo, en los iguales, para escapar a nuestra actual postración.”



“Fe de erratas”

Donde dice:

Compañera,

deseo crear con mis gestos

orquídeas de rebeldía,

barricadas de jazmines.

Esencias del quince eme

y el veinticinco de abril.

Debería decir:

Compañero,

lancemos con vehemencia

una descarga de mierda bien servida

contra el rostro de todos los políticos

hijosputamentecorrectos.



“Un país enfermo”

Dice el gobierno

que a pesar de las últimas protestas

el ejecutivo continuará adelante

con sus proyectos de reformas,

que las fuerzas armadas

y de seguridad del estado

garantizarán que el país

permanezca estable.

Estable.

Sí,

pero dentro de la extrema gravedad.



Eladio Orta (Isla Canela, Huelva, 1957). Es autor de diversos libros de poemas: Vacío tácito (Diputación de Málaga, 2007), Antisonetos (Baile al Sol, 2008), Traductor del médium (Ediciones Idea, 2008), Tierrafirmista (Cacúa Editorial, 2010), Cangrejo violinista (Germania, 2011), Ridiculum Vitae (Amargord, 2014), Ahínco (Amargord, 2015), De garzas y otros pájaros (Editorial Niebla, 2015). Y el libro de narrativa, La isla de las retamas (Baile al sol, 2013).

Eladio Orta, 45 poemas tontos y ocho latigazos. Prólogo: Daniel Bellón. Edita: Amargord (Madrid, 2016). Páginas. 185.

Eladio Orta es uno de los poetas ya clásicos de Voces del Extremo, un poeta marcado por el compromiso social con mucho humor y sátira, pero sobre todo por una visión literaria de realismo mágico. Daniel Bellón en su prólogo escribe: “Eladio Orta es un poeta periférico. Cuando le aplico este adjetivo no me refiero solo a su posición geográfica, ahí en su isla Canela, sino especialmente respecto de los discursos y actitudes de las distintas oficialidades poéticas que pelean por los escasos espacios y fondos públicos que se dedican a la poesía. Lleva mucho tiempo haciendo la guerra por su cuenta, y el humos, ácido y afilado, es una de sus armas. Así que resulta difícil que encuentren sus poemas y sus antipoemas en la variedad de antologías que cada tanto se publican.”



“Poemas tontos”

“3”

No le pidan a un poeta

que haga planes

de futuro.



8

No hay bandera más bella

que la pluma de los pájaros.



“ y 1 he nacido abajo”

he nacido abajo

entre laberintos de caños y

enjambres de tuneras

abrazando un río

en un punto curvo

en el mapa

el sur

tiene corazón de retamas

arena en las sandalias

salitre en los huesos

paquetería en las venas

tiene piratas con corbata

poetas en veda

alcaldes en dificultades y

un polígono industrial del sexo.



Conrado Santamaría (Haro, La Rioja, 1962), licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca. Actualmente reside en Burgos y trabaja como profesor de instituto. Es uno de los habituales poetas participantes en los Encuentros Voces del Extremo de Moguer. Ha publicado los libros Cancionero de escombros con hoguera (Trabuco ediciones, 2014) y La noche ardida (Viento sur. 2012). También ha participado en diversas antologías poéticas de Voces del Extremo.

De su libro Cancionero de escombros con hoguera dice Antonio Orihuela en su prólogo: “No es común, en nuestros días, encontrar libros de poemas que reivindiquen la vieja tradición hispánica del cancionero, y más raro todavía que estas canciones traigan en ellas una invitación a tomar conciencia de los mil dolores del mundo.”

Conrado Santamaría, De vivos es nuestro juego. Prólogo: José Antonio Cerdán Méndez. Edita: Ruleta Rusa (Madrid, 2015). Páginas: 96.

Conrado Santamaría es un poeta de palabra sobria y verso comprometido. El prologuista de su libro José Antonio Cerdán Méndez, dice: “Ya no hay cantares de gesta. Y si no hay lírica ni épica, ¿qué queda? Pues queda la poesía. La poesía necesaria. La poesía verdad. La que escribe Conrado Santamaría y reúne en un libro como De vivos en nuestro juego. (…) La poesía de Conrado Santamaría nos devuelve el valor y nos convoca a la lucha. Y nos entrega las armas necesarias, que no son otras que las palabras. Las palabras vivas de este libro imprescindible.”



“Poética”

No llames y abre

la cancela del miedo,

hasta darte alcance.



“Somos”

Somos

los que profieren la blasfemia

en el silencio perfumado del templo

a la hora tozuda del crepúsculo.

Somos

los que no se descubren la cabeza

ni hincan la rodilla al pie de las escalinatas

temblorosas de la mañana.

Somos

los que ni piden compasión y si piden cuentas,

la piedra del escándalo

en medio del camino ancho y recto que atraviesa

la llanura sin horizonte.

Somos

los que vuelven y se plantan, y miran a los ojos

mientras con el pie trazan en el suelo la raya definitivita.

Somos

aquí y ahora.



Daniel Macías (Moguer, 1965), es uno de los clásicos poetas de Voces del Extremo y piloto comercial en diversos países y autor de diversos libros de poesía: Las aventuras de Imperio Sevilla (Baile del Sol, 2007), Como nieve en Sevilla (Ultramarina Cartonera y Digital, 2011, Diario de un piloto del desierto (Baile del Sol, 2013, Neuroguerrilla(Colección Voces del Extremo-Ed. Germanía, 2013), Guadalquivivir, Amargord, 2016.

Daniel Macías es un poeta vitalista, es un poeta budista, es un poeta pájaro, es un poeta desierto, es un poeta paraíso, es un poeta de Moguer. 

Daniel Macías, Niño Edén. Edita: Amargord, 2014. Páginas: 111.



Marinero y poeta

quería ser de niño,

y casi acierto

nave y hechizo

atravesando el aire

por el rumbo amable

de las palabras medicina.



“La canción de Niño Edén”

Lo hueco, lo transparente, yo soy lo vacío, la matriz, la mudanza,

y la destrucción de todo, la inteligencia de la materia,

su océano de mitos, su chaparrón de símbolos y signos, el patrón

oculto y manifiesto, sin ir y sin vestir, yo soy la esperanza

y la frustración., lo yermo y lo fértil, el nacido muerto, el absurdo

y el sentido, las estrellas y la negritud, el ojo que la ve,

el pie que distraído aplasta los caracoles, los caracoles, la yerba

de sus estómagos sobre la grava, el o´dio que escucha crujir,

tomo miríadas de formas, yo soy la dicha consciente y sin

soporte que viaja por los cuerpos, serpiente de letras que muda

la piel yo siempre regreso, borracho de amor y simiente, yo

soy niño Edén.



Pablo Müller (Bilbao, 1961), heterónimo de Javier Bermúdez Valencia. Ha colaborado en diversas antologías colectivas. Des de 2011 mantiene el blog Papeles de Pablo Müller.

Pablo Müller, Contra el miedo. Prólogo: Ibon Zubiela Martín. Edita: Amargord, Madrid, 2016. Páginas: 103.

Pablo Müller es un poeta-narrador con sus versos completamente recios y contundentes que nos conducen hacia un lugar de la memoria donde habita el olvido y él con sus palabras recupera un antídoto contra el miedo. Ibon Zubiela Martín, escribe: “Contra el miedo es un libro que se sienta en el tronco del mundo para invitarnos a recordar y a superar nuestros propios miedos, un libro que da un valor real a a vida, más allá de los modelos impuestos. La última trinchera, un ejercicio de memoria comprometida con el pasado, pero también con el presente y el futuro, en contra del olvido y de repetir los errores, instigándonos a andar y a hacernos un poco menos malos, más humanos. Contra el miedo desde el mismo título nos invita a la rebeldía, a no conformarnos con los límites (los propios y los impuestos) y a rescatar el olvido, pero no un olvido vacío de costumbres caducas, sino una memoria vital y llena de sentimientos.”



“brindo por los hombres y mujeres que van soltando lastre. Gsús Bonilla”

Las mujeres en la familia hablaban después y despacio,

y el lugar de sus palabras era la despensa,

los hombres bebían vino,

tomaban café solo y fumaban cigarrillos,

iban a las guerras -las de dentro, las de fuera-

con las voces de las mujeres fabricaban las postas,

-devueltas en los cuerpos de los pichones-

Las mujeres en la familia hablaban

en los funerales, bajito, de los hombres muertos,

antes del tiempo de la palabra tarde,

y en aquellos duelos, noches, llegaban las sonrisas despacio,

después, para quedarse.



“Que la poesía es la palabra calcinada. Daniel Bellón”

A la noche,

con la luz en sombra los dioses se hacen pequeños,

con mis vecinos me encuevo con el miedo de fogata

y aplaudimos la frontera,

con la luz enferma los dioses se esconden,

tras la raya que el dueño mandó marcar,

en ese resto de vacío puede comenzar el poema.



Carmen Maroto (con raíces cordobesas vive en Xàtiva (Valencia).

Carmen Maroto, La saliva de los versos. Prólogo: Julia Gutiérrez. Edita: Pliegos de Palabras-Babilonia Ediciones, Xàtiva, 2015. Páginas: 52.

Los poemas íntimos de Carmen Maroto son como dagas perfumadas de esencias múltiples. como deseos oníricos que fluctúan en el ambiente, como sueños de un tiempo irreal. Versos eróticos, poesía frugal. Versos en fin que tienen el sabor añejo de los elaborados por Vicent Andrés Estellés o Maria Mercè Marçal. Julia Gutiérrez, en el prólogo nos recuerda la sensibilidad poética de Carmen Maroto: “La poesía intimista de Carmen Maroto es un acto de generosidad y honestidad infinito. No puede ser de otra manera ofrecer su sensibilidad con total desnudez. Su lírica posee la adecuación del fondo y la forma con los que mantiene la precisión poética. Sin desviarse ni un ápice, su poesía es profunda como el camino más corto dominando con maestría la palabra oportuna.”



“Amor”

Te debo el frío y el calor

la impaciencia y el desafío,

el escrupuloso camino

de despojarme de todo.

Andar contigo

medio metro

o media vida

-no importa-

lo admirable

es asistir

al milagro.



Hazme el amor

a contraluz

a contracorriente.

Descifra en mi espalda

los escalofríos

-no tengas piedad-

paraliza mis muslos

y come de mí

esta noche.



Antes de ser ceniza

fui llama,

antes de ser llama

fui fuego.



Iosu Moracho Cortés (Pamplona, 1963), es licenciado en ciencias de la Educación, especialista en Pedagogía Terapéutica y maestro de primaria. Ha publicado diversos poemarios: El vuelo del navegante, Nación de sueños, Café Trévere, La muñeca de hierbas y otros poemas de África, Antología de poemas de la madrugada”, etc.

Iosu Moracho, La utopía tiene los pies descalzos. Prólogo. Begoña Abad. Edita: Amargord, Madrid, 2016. Página: 110.

Iosu Moracho es un poeta que hace versos de conciencia crítica, un poeta en la línea de Voces del Extremo. Begoña Abad, en el prólogo, lo manifiesta claramente: “Sigues empeñado, como me consuela saberte así, en ser libertador de pájaros porque sabes de nuestra naturaleza y su fuerza que siempre nos incita al final a un vuelo incierto, pero libre.”



“Galeano”

Pocas semanas más tarde de la muerte del escritor Eduardo Galeano

su compañera Helena Villagra se sorprendía de que cada día

las palabras siguieran llegando.

Ella las barría con cariño y las guardaba en bolsas y paquetes

que luego dejaba en el parque en los bancos donde por las tardes

se juntaban los poetas para componer y recitar sus poemas.

Agradecimientos, peticiones, consultas, escoceduras,

historias encueradas o con una patita rosa, cuentos para acabar,

¿Es que no saben que se ha ido? se lamentaba doña Helena.

Pero las cartas día tras día seguían llegando.

Entonces lo comprendió. Era él quien se las enviaba.

Eduardo Galiano era de los nuestros que nunca iban a morirse del todo.



“Historias”

Verás esto es así.

De pequeño

te cuentan historias

para que te duermas.

De joven

te cuentan historias

para que crezcas.

De adulto

te cuentan historias

para que compres y consumas.

De viejo

te cuentan historias

para que te mueras.



Emilio Pedro Gómez nació en Astorga (León) pero reside en Zaragoza. Ha participado en diversos libros colectivos de educación y pedagogía. Ha publicado los libros de poemas: Heridario y Solamor, ambos en Endymión; y Álbum de rotos (Huerga y Fierro, Editores). Su poesía -según Gabriel Campos- es auténtica, original, ingeniosa, llena de sentimiento y de temblor lírico.” Yo, por mi parte, añadiría que su poesía es directa y, completamente, libre. Poesía profunda marcada por una auténtica estética artística y una ética humanista. En Moguer presentó Motivos de horizonte ilustrado con unas bellas imágenes proyectadas en la pantalla.

Emilio Pedro Gómez, La nieve horizontal de los villanos. Edita: Institución Fernando el

Católico (Zaragoza, 1996). Páginas: 69.



Anida donde elige su memoria

que es olvido.



Su única tarea es

releer

veces de veces

lo perdido.



Del naufragio de olvidos se han salvado

el punto del revés

el ritual de oraciones de la misa

el alfabeto de los dedos

para hablar con Lucinio

más un puñado de poemas

tesoro de palabras encantadas

o misterios gozosos de un rosario

que me desgrana fervosora.

Inicio Cierto día el hada azul…

y ya se atrapa

                        en una carretilla irrefrenable

hasta el último verso

donde aguarda que el público le otorgue

-mis labios a los pies de su deseo.

la sagrada ovación de cada día.



Rafael Calero Palma (Aguilar de la Frontera, Córdoba, 1970), es doctor en Filología inglesa por la Universidad de Granada. Ha publicado libros de ensayo, de narrativa y de poesía. Entre su obra destaca el ensayo Charles Bukowski, estética de un salvaje indecente (Ediciones Osuna, 1999), la prosa y poesía de El llanto, la sangre, el fuego (Ahulia, 2012), la narrativa Un mundo lleno de canciones de amor espantosas (Alhulia, 2014) y, entre otros, el libro de poemasPoemas de destrucción masiva (Alhulia, 2015).

Rafael Calero Palma es un escritor de gran vitalidad y un poeta lleno de energía positiva. Un poeta preocupado por la situación del mundo, pero a la vez optimista.

En su participación en Moguer del 2016 leyó, especialmente, poemas de su libro inédito Ni cobardes, ni caníbales.



“Nos quieren “


Nos quieren en soledad,


 nos tendrán en común.


Nacho Vegas



Nos quieren silencio,

nos tendrán grito de rabia.



Nos quieren oveja que bala,

nos tendrán lobo que aúlla.



Nos quieren sumisos,

nos tendrán en pie de guerra.



Nos quieren ignorantes,

nos tendrán llenos de poesía.



Nos quieren oscuridad,

nos tendrán luz del alba.



Nos quieren hielo gélido,

nos tendrán llamas ardientes.



Nos quieren pasado simple,

nos tendrán futuro perfecto.



Nos quieren amordazados,

nos tendrán verso libre.



Nos quieren derrotados,

nos tendrán invencibles.



Nos quieren en soledad,

nos tendrán en común.




“14 de abril de 1931”



Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros,

la primavera traía a nuestra República de la mano.

Antonio Machado



Era abril y floreció una República.

Las mujeres y los hombres

salieron a las calles

bulliciosas y entusiastas 

y un frenesí rojo, amarillo y morado

se extendió por avenidas y plazas.

La risa corrió

imparable, desbordada, feliz,

dulce y aromática

y miles de voces gritaron al unísono

¡Viva la libertad!

Y ese grito estremeció al mundo entero.

Y aquel día luminoso

se cantaron canciones hermosas

escritas con palabras hermosas.

Y hubo abrazos fraternales y puños en alto

y siquiera por unas horas

el hambre atrasada de siglos

ya no dolió tanto.

Era abril

y en el fondo de los corazones

de miles de personas

aquí                   

floreció

como una rosa roja

la esperanza.



Santiago Aguaded Landero (Lepe-Huelva, 1962),  ha publicado más de veinte libros de poesía y varías antologías, entre otros libros, Pirotecnia, La Alquimia del agua, La Alquimia de la tierra,  La Alquimia del fuego y, en Moguer, presentóLa Alquimia de la Sal. Este último libro publicado por Amargord (2016).

Santiago Aguaded Landero, Pirotecnia, ACAL-Bakri, Huelva, 2015, Páginas: 107.

En el prefacio de su libro Pirotecnia, Aguaded escribe: “A veces mientras caminamos por el laberinto, nosotros mismos crepitamos en el corazón de la gran noche vacía. Solo el minotauro espera, esa bestia, que es hombre, mujer o máscara. Tiene una extraña forma plural conformando el espacio y el tiempo de nuestra propia (in)existencia: el tiempo de la ceniza”.



“Origen del fuego”

El fuego es propiedad del agua.

¿Acaso el hidrógeno no arde?

¿quizá el oxígeno no inflama?

¿Qué esperar pues, de la llama:

su silencioso crepitar en la sombra

o el insomnio purísimo del hielo?

¿Qué estela, qué máscara oscura

para no desaparecer en el fulgor

indeclinable del fucilazo?

¿Qué súbito fuego en el agua

pone el Punto Final suspensivo…

o la Pregunta siempre inacabada?

De la mudez primera al silencio final

llevamos hogueras sobre los hombros

fuego mojado tras el cristal del sueño

ceniza azul en la eternidad sin palabras.



 Santiago Aguaded Landero en su libro Alquimia de la sal (Amargord, 2016), recoge en 324 páginas poemas de Matías Escalera, W. Szymborska, Claudio Rodríguez, Francis Vaz, Ibon Zubiela, Bernardo Soares, Antonio Crespo Massieu,Laura, Giordani,  Carmen Villoro, Antonio Orihuela, Antonio Machado, Daniel Macías, Eladio Orta, David Trashumante i, entre otros, del propio autor de la recopilación SAL (Santiago Aguadede Landero).



“Poema de la sal” de Laura Giordani (Córdoba-Argentina, 1964) del libo Noche sin clausura (Ed. Amarrgord).

¿En que lugar nos alzamos

a implorar la sal?

La sal para surcar la senda

oblicua de la noche y no perderse,               

la sal para encender la sed

del mundo y volver a convocar

la lluvia, esa sal que nos abandona

con cada parpadeo,

la sal sin mesura,

para resucitar este pan reseco

de palabras, estas espigas

condenadas antes de asomar.



Para finalizar este apartado de presencias poéticas en Moguer me citaré a mí mismo que, en años sucesivos, he presentado en Moguer los libros: Balada dels temps difícils / Balada de los tiempos difíciles, prólogo de Antonio Orihuela, edición de Amargord, 2014, 285 páginas; y Sin bandera, editado por Calúmnia, 2016, 140 páginas.

Ferran Aisa Pàmpols (Barcelona, 1948), escritor y periodista cultural. Mi obra està diseminada en una trentena de libros de historia, ensayo y poesía. He obtenido el Premio Ciudad de Barcelona de Historia por el libro Una historia de Barcelona, Ateneu Enciclopèdic Popular, 1902-1999, y he colaborado en las páginas y suplementos culturales de periódicos como Diario de Barcelona, Avui, La Vanguardia, El Punt Avui, Solidaridad Obrera, Catalunya, etc. Entre mis obras destaca la biografía que escribí con Mei Vidal, Joan Salvat-Papasseit, 1894-1924; el ensayo La cultura anarquista a Catalunya y CNT, la força obrera de Catalunya; y, entre otros, Montjuïc, la muntanya del poble. En el campo de la poesía he publicado diversos libros como Rambla del Raval (Emboscall, 2003, Calidoscopi (Emboscall, 2005), Terra de pas (Fonoll, 2008), Balada dels Ravals (Pont del Petroli, 2014) i los dos citados anteriormente

Antonio Orihuela escribe en el prólogo de Baladas de los tiempos difíciles: “Hay, en Balada de los Tiempos Difíciles,mucho de filosofía de barrio humilde barcelonés, de educación sentimental acunada por las canciones de la radio, por el rumor del mar y el olor del puerto y las sirenas de los barcos. Ferran escribe de su tiempo, pasea por las estrechas calles llenas de recuerdos donde se suceden putas, obreros, juegos, peleas, amores, caras conocidas que fueron barridas por el tiempo y han sido sustituidas hoy por una abigarrada mezcolanza de inmigrantes que se buscan la vida entre la miseria y la expectación de un mundo globalizado. En esas calles del Raval, Ferran trata de encontrar sus raíces personales, familiares, vivenciales, pero todo ha sido borrado; y ahora, curiosamente, él es el extraño. Su casa ha sido destruida, su calle fagocitada por una nueva rambla, nada queda allí más que sus recuerdos: la A pintada dentro de un círculo, los sueños de libertad, las banderas que alentaban la revolución… todo ha desaparecido…”

De este libro es el poema “Rambla del Raval”:

           

No derrumben mi casa

                                                           vieja, había dicho.

                                                           No derrumben mi casa.

                                                                       Javier Heraud

                                                                 

Han abierto la Rambla del Raval para que la brisa

se paseé entre la gente que añora los rincones

donde la luna dormía la verbena de los enamorados.

han abierto una Rambla en el corazón del Raval

y los árabes toman el sol bajo las palmeras,

han abierto una Rambla...,

y ahora arreglan las fachadas comidas

por el tiempo y la metralla

de una guerra que parece muy lejana.

Han abierto una Rambla en el corazón del Raval

y no sé si estoy en Marruecos o en Senegal,

ando entre tenderos pakistanís

y peones y transeúntes subsaharianos.

Suena música de la India, de Argelia,

hay mujeres que pasean con velo,

hombres morenos de pelo azabache,

y restaurantes para comer “falafel”;

viejos de barba blanca, turbante y chilaba

que se saludan en el nombre de Alá,

se llaman Mohamed, Rachid, Mustafá,

y van a la Mezquita y celebran el Ramadá.

Han abierto una Rambla en el corazón del Raval

para que se mezcle la gente,

etnias y culturas diferentes

andan por el nuevo paseo...

Hijos del desierto, la selva y la globalización,

hijos de las “pateras” y la miseria,

inmigrantes sin papeles

cuchillos afilados de la desesperación,

caminos desesperanzados...

Vuelvo al barrio y no encuentro mis raíces,

gente extraña, en la calle donde nací,

me mira como si yo fuese el extraño,

han abierto una Rambla...,

han destrozado un “imaginario”,

han destruido la casa,

no ha quedado ni el nombre de la calle,

me han dejado huérfano...,

y ahora soy el extranjero

que anda buscando

los sueños perdidos de aquel niño

que despertaba a la vida

en las calles del Raval.



De Sin bandera son los poemas “El loro de Moguer” i “Sin bandera”



“El loro de Moguer”

En Moguer no solamente vive Platero

de Juan Ramón Jiménez,

también hay un loro socialmente avanzado

de la Peña Flamenca

que canta el himno del Barça,

y dice el camarero,

que nos sirve las cañas

y unas tapitas,

que también se sabe

el Hala Madrid

y el himno del Huelva.

El loro eso lo hace

según le caigan de simpáticos

los clientes apoyados en la barra

y oiga el acento en que hablan.

El loro de Moguer

también silba fandangos

y habla por los codos

y pronuncia en cada frase

palabras soeces,

pero también dice versos

de conciencia crítica

se le ha pegado de oír

a los poetas de Voces del Extremo.

por ejemplo, Antonio Orihuela:

“No nos engañemos

incremento del beneficio empresarial

no significa aumento de puestos de Trabajo

significa incremento del beneficio empresarial.”

Y el loro entonces exclama: cabrón, maricón,

tot el camp / és un clam… Força Barça!



“Sin bandera”

Mi patria es el mundo entero

y mi familia la humanidad,

esto es un eslogan bakuninista

de la Primera Internacional.

Ni Dios, ni amo, ni Rey,

clamaban los anarquistas,

mientras levantaban sus trapos

hijos de la miseria y del amor.

Los tres colores del proletariado:

El negro de la pena y de la muerte.

El rojo de la lucha y de la revolución.

El blanco de la paz y de la armonía.

Trapos como símbolo, no bandera

como sentimiento de Estados y de naciones.

La bandera es la imagen encaramada

de la desunión sagrada del pueblo:

-Yo no quiero alistarme bajo ninguna bandera,

clamaba Joan Salvat-Papasseit,

son los verdaderos distintivos de las grandes opresiones.

Opresiones que ha sufrido el pueblo a través del poder

de Estados, patrias, iglesias y naciones.

Yo, como Salvat-Papasseit, también sin bandera:

-Seré ahora el glosador de la divina acracia,

de la acracia imposible en la vida de los hombres,

que no sientan deseo de una Era mejor.

Y yo como el poeta elevaré mis versos con el propósito

de construir ideas utópicas abiertas a la esperanza

de otro mundo posible donde las mujeres y los hombres

reconciliados con la naturaleza,

aspiren a rehacer, con los pensamientos de libertad,

los caminos fraternales y solidarios

que conducen a la tierra de la anarquía.



Ferran Aisa-Pàmpols

(Barcelona, 1 de setiembre de 2016)



sábado, 17 de septiembre de 2016

DOS POEMAS DE CARLOS REYMÁN













Currículo

Hilario Hernández (H.H.), nada más licenciarse en periodismo por la Complutense de Madrid, se
hizo cenetista. Es de la misma promoción que doña Letizia, quien por entonces no sabía que
aspirando a periodista llegaría a reina (qué cuentos), mientras H.H. ni se imaginaba que sin
siquiera aspirar a rey no llegaría ni a periodista (vaya cuento).
Trabajó para unas cuantas oenegés en el amplio apartado de Comunicación, lo cual le sirvió para
verificar que la liebre del abuso laboral hace gráciles saltos de trampolín en los sitios más
insospechados. Justo unos días antes de la inanición, decidió hacerse camarero freelance.
Su vida transcurre entre los eventos consuetudinarios, o lo que acontece en los cócteles políticos,
y las peonadas de su pueblo con derecho a paro agrícola. Es lo que se llama un futuro alentador,
ironías del tiempo, algo así como si el futuro se hubiese fugado nada más ver el presente.
Ayer, no obstante, por una de esas curiosidades insanas del periodismo más superficial, una
emisora de radio de ámbito nacional quiso sentarlo a su tertulia política por pulsar la opinión de
alguien que, siendo periodista, no ejerce, pero que sufre la realidad inmediata en sus propias
carnes. Qué poco le ha durado su nuevo trabajo.
–¿Y qué fue lo que dijo?
–Nada del otro mundo, dijo que cuando el lechero llama a tu puerta en la madrugada es un policía
disfrazado que viene con su orden judicial a desahuciarte. Que la dación en pago, no, pero que las
políticas que llevan a dar la nación en pago, sí. Que el paro brutal que pone telón final de drama
sin solución a tantas familias es un negocio bonitamente lucrativo en manos de unos pocos,
mientras se finge que se busca un remedio... y en ese plan todo. Es lo que pasa cuando se lleva
tanto tiempo sin trabajar como periodista: que se dice la verdad.

Carlos Reymán Güera, “Demagogias”, Editorial Libros de Mesa, Badajoz, 2016




Despertar*

Sobre el aire parado de la noche,
sobre el alquitrán lamido de sueños inconclusos,
sobre la copa vencida de los árboles que miran llegar el cielo y empiezan a deshojarse,sobre la
esquina de meados irredentos donde se despiden los últimos muchachos,
amanece,
se abre el día por el barrio con su gloria frutal de otro mundo,
con su letanía de despojos inaugurales,
su mecánica abierta a una hora definitiva
que anuncia una eternidad a la medida de la mañana.
Amanece.
Se despereza el día en mi barrio de barrenderos taciturnos,
mi barrio obrero español en paro,
mi barrio de solares desolados, abandonado a su burbuja,
mi barrio nacionalcatólico,
nacionalsindicalista,
de fascismos populares y carajillo,
de juventudes socialistas de los bancos,
mi barrio militante al sur de las migraciones sobreseídas,
le llueve la luz milagrera de un nuevo día,
y levanta el vuelo cansado de las ilusiones fingidas.
Amanece...
todo empieza de viejo.


Carlos Reymán Güera, “Demagogias”, Editorial Libros de Mesa, Badajoz, 2016

sábado, 10 de septiembre de 2016

Dos poemas de Julián Portillo





 III.

Los grillos afónicos
de recitar plegaria
no pudieron teñirme de luto.

Era suficiente con el negro
de las noches de plutonio
al refugio luminosos de los bares
contra los dientes afilados de la nada.

Pero hace ya semanas
que no escucho el clarinete
la fiebre del sábado noche
se ha convertido en una tarde tranquila
de domingo, que se repite.

Entre el resto de habitantes de la ciudad
y yo, existe un espeso cristal blindado
que nos separa.

Sus conversaciones son para mí
un murmullo lejano, estéril.

Palabras sin más que se intercambian
y que no significan nada.

Sus miradas juiciosas, vacías de pasión
disparan continuas incomprensiones
sobre mi daguerrotipo de poeta.

Los espejos se han empeñado
en reflejar de mí tan solo el esqueleto.

Los libros releídos de mi pequeña estantería
bostezan estruendosamente
al mínimo contacto de mis dedos.

Una cantidad de seres inanimados
me señalan constantemente la salida:

como si yo no desease emigrar al sur en invierno
desde una vista de pájaro
o compartir el calor de una madriguera
bajo la tierra.


*De LIGERO COMO UNA TUMBA (Cuadern@ Mestr@, 2014).


PUNTO DE INFLEXIÓN

A veces es necesario
llegar hasta el fondo
y besar el cieno
para alcanzar
ese punto de inflexión
en el que ya solo es posible
asumir el fracaso
consumar
de una vez por todas
la derrota

o apretar los dientes
reunir las fuerzas
por pocas
que te queden
e intentar emerger
obstinadamente
de nuevo
hacia la vida.


*De RESISTENCIA AL FUEGO (Próxima publicación con Zoográfico Ediciones).



jueves, 8 de septiembre de 2016

Entrevista al poeta Eladio Méndez


La Memoria Encendida




Entrevista al poeta Eladio Méndez con motivo de la publicación del poemario:
POR ANA PATRICIA SANTAELLA
A.P- Antes de empezar y como agradable preámbulo a esta entrevista, ¿Qué recuerdos infantiles evoca con ternura?  Afortunadamente son muchos los momentos de mi infancia que me evocan ternura, por mencionar algo concreto diré que el amor que sentía cuando mi madre me miraba al ofrecerme un pedazo de pan con aceite y azúcar o la complicidad con que mi abuelo me  daba un trocito de patata cocida aún caliente y rebozada en azúcar,  siempre decía que mami no podía enterarse, que ese era nuestro secreto.

A.P-¿De qué trata su reciente poemario la “Memoria encendida”, ¿Qué temática o temáticas lo inspiran y recorren?  La poesía que contiene este libro la encuadro dentro del movimiento de poesía de la conciencia, aunque en el mismo se puede apreciar lo que yo denomino poesía del recuerdo histórico (la transmisión verbal de la injusticia que sufrieron nuestros mayores).

A.P- Vemos que hoy hay mucha confusión con respecto a la poesía, mucha prisa a la hora de escribirla y escasos criterios al concebirla.Eladio Méndez_523x432
    ¿Qué elementos no son prescindibles, que debemos salvar a toda costa? No es difícil contestar a esta pregunta, aun partiendo de la base de que la poesía es ritmo, melodía, sentimiento,  musicalidad y Autenticidad, no me importa  excluir de el poema algunos de estos elementos, pero si hay algo de lo que no puedo prescindir, es de la autenticidad, el sentimiento y el mensaje con el cual quiero llegar al lector. 

A.P- ¿Cuáles son sus poetas y narradores favoritos?  Afortunadamente son muchas las voces con calidad que pululan por las páginas de la literatura, pero  si he de quedarme con unas cuantas serían:José Martí, Juan Ramón Jiménez, María Teresa León, Miguel Hernández, Charles Bukowski Roque Dalton,  Antonio Orihuela y  Ana Pérez Cañamares. En cuanto a narradores, mencionaría entre otras a Jorge Luis Borges,  Miguel Delibes Alejandra Pizarnik, Ana María Matute, Carmen Laforet Mario Benedetti y Jesús Carrasco

A.P- Usted es un hombre bastante comprometido, denuncia con frecuencia en Extremadura, injusticias sociales que se están dando. ¿Qué nos puede decir de la precariedad consentida y alentada por parte de los poderes públicos y las instituciones?  No tengo la menor duda de que la precariedad que está sufriendo el pueblo extremeño especialmente en estos últimos años se debe a una estrategia bien planificada por intereses espurios y ejecutada a la perfección por los perros obedientes que sirven a sus amos y que instrumentalizan la pobreza como elemento de presión para someter a la masa trabajadora.

A.P-Ha vivido muy de cerca iniciativas que provienen del pueblo, de la misma gente. ¿Nos lo puede contar, cree que repercuten o sensibilizan lo suficiente? La lucha del pueblo contra la injusticia social es inherente a la explotación misma  de las clases oprimidas, por lo tanto comentar aquí todas y cada una las iniciativas que hemos desarrollado  en estos últimos años sería largo y tedioso, pero si quiero resaltar que una de las decisiones  más importantes de estos últimos tiempos, es sin lugar a duda la creación de los Campamentos Dignidad (20/02/13) El germen de esto, se remonta al año 2012 con la creación de la Plataforma por la Renta Básica en Extremadura cuyas  primeras acciones fueron la recogida de 27.000 firmas que avalaban una I.L.P, asambleas informativas contra los desahucios y denuncias constantes ante las instituciones autonómicas para hacer visibles los problemas de paro y precariedad y exclusión social.
En cuanto a la pregunta de que si estas acciones repercuten o sensibilizan lo suficiente, creo que con decirle que los Campamentos Dignidad se multiplicaron por diferentes puntos de Extremadura y que hemos conseguido que militantes de los mismos,  hayan logrado ser diputados electos en la Asamblea de la Junta de Extremadura, la pregunta queda contestada.

A.P- ¿Puede contarnos lo que siente al escribir, ¿cómo lo definiría A veces siento contrariedad y frustración cuando tengo dudas sobre si lo que he  plasmado  sobre el papel es en realidad lo que he querido escribir,  otras en cambio, liberación emocional, yo escribo para evitarme una ulcera en el  estomago y aun así, hay veces que la boca me sabe a sangre.

A.P-De los múltiples eventos y actos  literarios y culturales en los que ha participado, ¿recuerda alguno que le haya FOTO CUBA_512x768impactado en particular? Si, del primer acto que tengo un recuerdo especial es de la primera vez que asistí a los encuentros de Voces del Extremo, invitado por el poeta hermano Antonio Orihuela, donde la casualidad quiso que usted y yo pudiéramos conocernos y compartir versos y abrazos. Pero si algún acto ha quedado marcado a fuego en mi memoria  fue una lectura de nanas de mi libro “Arrullos” que realice en un colegio infantil de la Habana, los niños me abrazaban, tocaban mi barba y no dejaban de pedir que les leyera una y otra vez esos poemas que decían gustarles tanto, fue un acto inolvidable.

A.P-¿Somos una sociedad sin valores? ¿Si así fuera, es esto irremediable? Aunque no se puede generalizar, sí,  creo que una parte importante de esta sociedad carece de valores, si por valores entendemos el cúmulo  positivo de normas que determina la conducta de una persona, estos han sido prostituidos por el sistema capitalista que estimula la competencia personal sobre lo colectivo, travistiendo la decencia, la honradez  y el acatamiento a las leyes, en  mentira,  corrupción y deshonor.
Contestando a la segunda parte de la pregunta, mi convencimiento es que nada está perdido siempre que contemos con una vanguardia de ciudadanos/as dispuestos a enfrentarse a este maldito sistema.
A.P- Desde el punto de vista de la equidad social. ¿Qué haría falta para mejorar la sociedad, es viable la redistribución de la riqueza, o estamos abocados a la desigualdad sin remedio?  En primer lugar, hacer ver a los gobernantes que mantener las condiciones laborales que dictan los mercados, como abstractamente ellos les gusta definirse, contribuye al enriquecimiento de unos cuantos en detrimento del pueblo. Tienen que entender que destruir el medio ambiente en beneficio de las grandes corporaciones sólo nos llevará al desastre como especie. Tenemos que forzar a los gobiernos a que cumplan con las funciones para las que fueron elegidos, es decir legislar para el pueblIMG_20160801_230040_584x565o, distribuir la carga fiscal de manera justa e invertir en justicia social  no sólo hasta alcanzar los niveles perdidos, si no hasta lograr elevar los servicios públicos de tal forma que se pueda beneficiar de ellos hasta el último ciudadano del país, un primer paso sería una renta básica universal que contribuyera a cubrir las necesidades vitales a la que toda persona tiene derecho por el mero hecho de haber nacido
En cuanto a la redistribución de la riqueza, no sólo es viable, es imprescindible que se haga realidad, un  uno por ciento de la población mundial no puede pretender mantener esclavizado al resto de la humanidad para satisfacer su codicia.

A.P-¿Le tienta escribir novela u otro género literario al margen de la poesía?
Estas cuestiones no me las  planteo,  aunque he de reconocer que hay  veces que rondan por mi  cabeza historias  que me gustaría plasmar en papel,  de hecho ya hice mis pinitos,  escribí una novela, por cierto sin ningún éxito según mis amigos,  a los cuales martiricé con su lectura, también suelo hacer incursiones en el género del relato corto.

A.P- Antes de despedirnos, ¿Le gustaría añadir algo? Sí, algo anecdótico,  alguien me preguntó en una ocasión que si en mis poemas había odio y rencor y quiero decir que aunque en mis poemas hay mucho sentimiento emocional no son esos precisamente de los que se nutren, mis poemas están escritos desde la humildad del que sabe que esos sentimientos son una rémora demasiado inútil y pesada para llevarla a cuestas, mis poemas están escritos desde el respeto pero también desde la rabia que me producen las injusticias. 
Poema de Eladio Méndez, para Susana Chávez in memoriam. Extraído de su libro “la memoria encendida” recitado por Juan Calle.
Ya estáis de nuevo entre nosotros
Como quien tacha un garabato
en el folio infantil de la memoria.
Así quisieron ocultar vuestras ideas.
Vuestros nombres, horadados con la materia del odio
se hicieron silencio en el abismo recóndito del tiempo,
tan sólo a eso aspiraba la inopia del fascismo. A silenciar.
Y ahora, en un clamor geológico honrados regresáis:
Suárez Fresno, Alfonso. Y una hebilla militar de Infantería,
para cerrar heridas.
Rodríguez Ruiz, Francisca. Para invocar la ausencia,
una medalla de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Sayabera Miranda, José. Como muestra de compromiso a un ideal,
dos anillos de hombre, tipo sello.
Gallardo Pajuelo, Cosme. Una mina de lápiz,
para dibujar el alba.
Guerra Rodríguez, Joaquín. Una prótesis dental,
para masticar el amargo dolor.
Barrero González, José. Para alumbrar caminos,
un mechero tipo zippo.
Méndez Fernández, Tomás. Una moneda de una peseta,
para compartir.
Murillo-Borregas Calderón, Antonio. varios botones,
para fijar proyectos.
Morillo Sánchez, Matilde. Para guardar abrazos y suspiros,
una cartera de plástico o acetato.
Morillo Serrano, Francisco. Una lendrera,
para arrancar miserias.
Girón Sánchez, Orencio. Para no olvidar quienes somos,
un espejo.
Tena Sánchez, Manuel. Para cerrar los puños,
unos gemelos.
Balsera Sánchez, Antonio. unas gafas,
para atisbar con nitidez al enemigo.
En estos nombres están todos los nombres.
En estas pertenencias todas las identidades.
En nosotros la prolongación de vuestras lucha.

sábado, 9 de julio de 2016

Comentario de Antonio Salguero Carvajal





LA MEMORIA ENCENDIDA de Eladio Méndez
(Madrid, Amargord, 2016)

Por fin Eladio Méndez se ha decidido a editar un libro y lo ha hecho, sin pretenderlo, por la puerta grande, pues quien conoce su historia poética no tiene más remedio que descubrirse ante la evolución poética que ha experimentado desde un verso humilde hasta una poesía sólida. Además, como esta evolución la ha realizado de una forma serena, observadora, reflexiva y extensa temporalmente, el resultado es un libro maduro y distinto a lo que suele leerse hoy día, porque Eladio Méndez no se autocomplace contando sus amores y sus pesares sino preocupándose por los problemas que sufren los demás a causa de la injusticia, la pobreza, la insolidaridad, el olvido histórico y la trayectoria que sigue el mundo hacia la nada por los intereses económicos de unos cuántos a los que no les interesa sus semejantes ni el mundo, pues solo quieren (no comprende para qué) acumular dinero, el dios todopoderoso que hoy malgobierna el orbe.

Resultado de imagen de la memoria encendidaPor este motivo La memoria encendida es un libro reivindicativo, crítico y muy muy humano, pues su autor pone el dedo en las llagas de los heridos, muertos y desplazados por los conflictos bélicos, de los obreros explotados por ambiciosos empresarios, de las personas comunes que solo desean sobrevivir dignamente y se les niega la vivienda y el pan para sus hijos: “Quien alguna vez pisó el campamento / y se dejó empapar de abrazos fraternales, / quien ha bebido de la garrafa solidaria / custodiada por Teresa, / quien ha compartido almuerzo / con Petri, Ana, Maite, José, /[...] / sabe bien que forma parte indisoluble / de esta causa llamada dignidad” (“Campamento dignidad”, 91).

No es de extrañar que La memoria encendida mantenga el ánimo del lector en una continua conmoción, pues lo obliga a mirar detrás de la realidad para descubrirle que, al otro lado de la aparente normalidad, siempre hay dolor, hambre, miseria, persecución, muerte, emigración forzada, trabajo esclavo: “En la galería de la academia de Florencia / un David / tallado en piedra de mármol de Carrara... // Mientras tanto, / el granito, el mármol, el cuarzo, / la pizarra y el carbón / aguardan en la mina / las hábiles manos / de los hijos del llanto” (20). Por este enfoque crítico, La memoria encendida es un poemario que se sale del consabido, inútil y egocéntrico lamento personal por el tiempo ido, el amor acabado o la muerte que llega presurosa pues Eladio Méndez, en un gesto solidario, ha elaborado un libro comprometido con los más indefensos: “Tus manos, niño ausente, / han de estar preparadas para pintar el alba, / para inventar luceros / que iluminen crepúsculos, / para escribir la palabra esperanza / en la boca del viento. // Tus manos niño, tus manos, / si algo han de destruir / que sea la intolerancia” (“Niño soldado”, 21).

Con ese acto directo, valiente e impetuoso que traslada los hechos a la palabra poética, Eladio Méndez consigue remover conciencias aburguesadas que, en un principio se compadecen de las desgracias ajenas, pero que enseguida olvidan y vuelven a la rutina de sus vidas insolidarias: “Oprimo un botón, / del mando a distancia / y surgen noticias / en el televisor. / Indiferente, / observo las desgracias / de países lejanos, / hasta que llega la hora / del tiempo y los deportes. / [...] / Me siento contrariado, / se avecinan tormentas / y mi equipo vuelve a perder...” (“Oprimidos”, 88). O sea, Eladio Méndez urga en las conciencias acomodaticias y las invita a abandonar la actitud farisaica diciendo en voz alta y clara aquello que no interesa de cara a la galería o por miedo, cautela o simple aburguesamiento, pues a quién no se le revuelve la conciencia cuando es testigo de injusticias manifiestas: “Sobre una playa de arenas agitadas / una madre sin leche en los pechos. / Una escuela arrasada. / Un anciano divagando en el miedo / y un niño sin sangre en la infancia” (30).

Además La memoria encendida resulta un sorprendente y novedoso poemario, porque muestra cómo Eladio Méndez ha sabido esperar, hasta el punto de dar una lección de humildad y sentido común a quienes lo conocen desde sus sencillos comienzos poéticos, pues se ha ganado a pulso una voz poética inconfundible en un ámbito temático, hoy día, casi virgen. La razón se encuentra en que ha asimilado comentarios, lecturas, versos, opiniones de otros, calladamante, pacientemente, de tal manera que ahora su voz suena potente y segura con una profunda verdad, que imprime confianza y consistencia a su contundente discurso: “Si quieres entender / la ley de la gravedad, / levanta tu voz / contra la injusticia. // Comprenderás / la gravedad de la ley” (“La ley de la gravedad”, 42).

Es difícil conocer otro caso de aprendizaje y consolidación poética tan patente como el de Eladio Méndez. De ahí este libro denso, inusual, justo en sus proporciones tanto emocionales como físicas, intenso en su contenido, sin desperdicios retóricos, donde el poeta no da respiro a su inconsolable denuncia de tanta injusticia, tanta desigualdad, tanta miseria moral, material y cultural. Así su verso incendiado llega al centro de la conciencia, la agita, la intranquiliza y la hace reflexionar sobre hechos luctuosos que han sucedido (como la guerra civil y sus consecuencias nefastas) y siguen sucediendo (como la emigración masiva de personas que huyen de la miseria): “Los principales valores bursátiles / cotizan al alza / con una subida próxima al tres por ciento... // Mientras observo cómo un niño famélico / mendiga en un semáforo. // Me pregunto en voz baja / ¿qué valor tendrá hoy la banca Vaticano?” (“Sobre el valor de las cosas”, 59).

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No obstante Eladio Méndez no usa un discurso lineal sino que sabe ser tierno cuando denuncia (“Abuelo, / yo me quedé sin la ternura / de poder sentarme sobre tus rodillas... // A ti, / te arrebataron la libertad, / la vida, / y hasta tu nombre. // A mí, la oportunidad / de poder escuchar / de tus labios un cuento”, “El hurto de la historia”, 45), lírico aunque cuente un hecho espeluznante (“De nombres femeninos / en labios lacerados por el miedo, / de miradas perdidas, / de juicios sumarísimos y muerte. // Y sin embargo mira como crecen / el lirio, la genista / y la amapola, rezumando vida / en ese erial de sombras”, “La Gamonita”, 46) o diverso cuando lanza sus críticas contra los que no quieren oír hablar de la memoria histórica (18), la precariedad laboral (48), la hipocresía (“La moral,amigos míos, / no cabe en los negocios, se jactaba gritándolo en voz alta. // Este ciudadano, / honesto a ojos de su santa madre iglesia, / todas las mañanas a las ocho en punto / recibía la comunión”, 56) o la doble moral (“Años antes, el mismo policía / había golpeado con sus propias manos / el rostro de un chaval / que escribía en una pared: / amnistía y libertad para Joaquín”, 85).

También arremete contra los bienpensantes (88), los políticos (63), las multinacionales (53), la Iglesia y el Clero (57), el pasado franquista (71) y la democracia (72). Es decir, Eladio Méndez no queda títere (que se aproveche de los demás) con cabeza y su mejor arma es la ironía: “Que se casaran, vale, que comieran perdices, / también, / pero eso de que fueran felices, deberíamos ponerlo en cuarentena. // Imaginad por un instante / que las perdices hubiesen sido criadas en granja / y alimentadas con maíz transgénico / de la multinacional Monsanto” (“El cuento”, 55).

En fin, La memoria encendida es un libro personal, una seña de identidad de un tal Eladio Méndez que goza de una tremenda fuerza interior, proporcionada por años de silencio rumiando injusticias y miserias propias y ajenas. Es, en realidad, este libro una potente llamada de atención de la gente normal, de la gran mayoría que solo quiere vivir sencillamente, decentemente y no la dejan, pues el poder económico quiere llevarse todas las ganancias. No obstante, es necesario advertir que su denuncia no lo distrae de cuidar la expresión, aquí con el objetivo de que la poesía no solo sea un medio estético sino que, aprovechando sus recursos literarios, sirva para algo tan necesario como denunciar la injusticia comenzando por la nitidez del mensaje, para que llegue directa tanto a los insolidarios como a los lectores.

asalgueroc