sábado, 27 de octubre de 2012

Marcha contra el paro

Después de dos largas jornadas caminando desde Badajoz, ayer tarde sobre las 18´15 horas, los pies cansados de los compañeros y compañeras de la marcha contra el paro, por la renta básica y la dignidad obrera, pisaban las milenarias piedras del puente romano de Mérida, que los recibía serenando con un tenue manto de agua sus cuerpos doloridos por el esfuerzo realizado.








No eran muchos, pero todos portaban con gallardía sobre sus espaldas, las reivindicaciones, la solidaridad y las ilusiones de miles de obreros/as diseminados por toda le geografía Extremeña, también las esperanzas que en ellos han depositado.



Esos compañeros/as, ahora obligadamente ociosos, son los mismos que durante siglos han creado riqueza a pesar de haber sufrido el azote del látigo opresor de la nobleza y del capitalismo más exacerbado.  




No, no eran muchos, tampoco fuimos muchos a recibirlos, pero los que salimos a su encuentro, abrimos nuestros brazos solidarios y nos fundimos en un inmenso y fraternal abrazo metafórico.







 

No puedo describir lo que sentí al ver a esos hombres y mujeres pisar las calles de esta vetusta ciudad, sus rostros marcados por el cansancio, su caminar lento y descoordinado por el esfuerzo y sin embargo la moral intacta y el paso decidido.
Gracias compañeros/as por la lección de dignidad que nos habéis regalado. Y como dijo al final del acto junto a la Asamblea el compañero Manuel Cañada, para que se produzca un vendaval primero ha de soplar una tenue brisa, vosotros compañeros, con este acto habéis comenzado a agitar el viento de la emancipación.


Salud y dignidad.

Fotos y comentarios.
Eladio Méndez.

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