lunes, 22 de abril de 2013

MANIFIESTO



         Hay que carecer de conciencia solidaria o servir a oscuros intereses para no sentir al menos simpatía con la causa de estos obreros de la dignidad, con estos compañeros y compañeras, que, empapados por la lluvia y a veces también quemados por un sol de justicia, mantienen izado el estandarte de la dignidad después de dos meses de acampada.

         Estos compañeros y compañeras que continúan con la moral alta y las fuerzas intactas del que sabe que sus exigencias son justas.

  Estos compañeros y compañeras, que, por su tesón y resistencia, han conseguido que los tres grupos políticos con representación parlamentaria en Extremadura corrijan al alza las reivindicaciones de las coberturas sociales, aunque aún son a todas luces insuficientes, ya que el gobierno autonómico ofrece cobertura de renta básica para entre cuatro y seis mil parados cuando de todos es conocido que en estos momentos en la región existen aproximadamente 70.000 personas sin ningún tipo de cobertura social.

En el Campamento Dignidad de Mérida se ha sembrado la semilla de la conciencia obrera, semilla que el viento solidario ha esparcido por Extremadura y ya florecen sus espigas fraternales en Plasencia, Almendralejo y Badajoz, espigas que se harán trigo para alimentar la conciencia y la dignidad del pueblo extremeño.

Los compañeros de los Campamentos Dignidad no pretenden logros personales, saben que esta lucha es colectiva, que aquí no caben intereses individuales, que el éxito de esta empresa depende de la unión de todos.

Reivindican los componentes de los Campamentos Dignidad, la justicia social a la que todo individuo tiene el derecho de aspirar y la obligación de defender.


El Campamento Dignidad, que nació con la idea de reivindicar para los ciudadanos extremeños en situación de precariedad, una Renta Básica de los iguales nunca de los miserables, el fin de los desahucios y la creación de 25.000 empleos públicos, ha ido creciendo en componentes e ideas, convirtiéndose en un  movimiento popular por los derechos sociales, donde existe un núcleo de vida cotidiana, fraternal y solidaria; se ha convertido en una oficina itinerante de gestión y asesoramiento donde se aglutina y comparte información sobre nuestros derechos como individuos y nuestras obligaciones como ciudadanos, facilitando también, en la medida de nuestras posibilidades, alimentos a los más desfavorecidos gracias a la solidaridad de los ciudadanos de Mérida, quienes aportan todo tipo de víveres a la causa.

A estas acciones que nacen en los Campamentos Dignidad, las califican, políticos de la catadura moral del Señor Floriano y la señora Coz pedal, como de izquierda antidemocrática, violentos perturbadores y pseudoterroristas,


Y nosotros afirmamos: que si existe violencia en el digno acto de ser solidario ¡somos violentos! Si existe violencia en la reivindicación de la justicia, ¡somos violentos! Si existe violencia en organizarnos para exigir nuestros derechos, entonces, ¡somos violentos!

Que si es terrorismo señalar a los banqueros responsables de los desahucios, ¡somos terroristas! Si es terrorismo señalar a los políticos responsables de inducir por omisión a decenas de personas al suicidio, ¡somos terroristas! Si es terrorismo identificar a los políticos corruptos responsables con sus actos de originar la miseria del pueblo, entonces, que con sus leyes nos condenen, la dignidad será nuestra defensa.

Y, por último, afirmamos que esta casta política que nos tacha de violentos son los mismos que con sus leyes hechas medida, obligan a las fuerzas de seguridad del Estado a actuar con violencia desmedida ante quienes nos manifestamos pacíficamente contra el orquestado deterioro y sistemático desmantelamiento del estado del bienestar, que tanto sacrificio en sangre y libertades costó a lo largo de estos últimos cuarenta años.

Por todo lo expuesto, nos reafirmamos en el convencimiento de la necesidad de continuar en la lucha hasta conseguir hacer realidad las reivindicaciones originarias de estas protestas. ¡SI SE PUEDE!

  
Campamento Dignidad.  18/04/13

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