Ayer participamos en el VIII Homenaje a las víctimas del Campo de Concentración de Castuera. Fue una jornada de confraternización, en la que hijos, nietos y familiares en general de los que allí fueron vejados y asesinados en muchos casos, compartimos recuerdos y deseos, yo puse mi granito de arena con la lectura del poema “La Gamonita” que escribí precisamente para homenajear a todos los represaliados en ese campo de concentración y que pagaron con su libertad, cuando no con su vida, la lealtad a la II República.
Se inicia la marcha desde el centro del pueblo
Otra instantanea de la marcha por las calles de Castuera
Ya en la recta final del camino
Lectura del poema "La Gamonita"
A mí padre, porqué él
me inspiró este poema.
La Gamonita
Con grave voz me comentó mi padre
asiéndome la mano,
¡hijo, ese yermo que ven tus ojos
está todo colmado!,
colmado está de lágrimas y llantos,
lleno de pies descalzos
de manos limpias y vencidos huesos,
de ideas transparentes.
Repleta está la mina
de relojes varados en el pecho,
de gritos retenidos
en los profundos túneles del alma,
de esperanza marchita,
de cólera, de carne cercenada;
llenas las galerías
de angustias y alientos mutilados.
De nombres femeninos
en labios lacerados por el miedo,
de miradas perdidas,
de juicios sumarísimos y muerte...
y sin embargo mira como crecen
el lirio, la genista
y la amapola, rezumando vida
en ese erial de sombras.
Eladio Méndez