Nana para dormir sobre
un caballito de agua
A la nana nanita,
duerme, lucero,
que un caballo de agua
venga a tus sueños
para que lo cabalgues
a sotavento.
Sus ojos, horizontes;
su crin, la aurora;
su galopar son besos
de caracolas.
A la nana nanita,
mi niño tiene
la sonrisa tan limpia
como la nieve.
A la nana nanita,
duerme, mi niño,
pucheritos de aire,
pompas de lirios.
(Tac, tac… Tac, tac)
Duérmete, mi niño, duerme
con el ritmo de la silla,
para que ese caballito
no trote por tus mejillas.
domingo, 18 de julio de 2010
domingo, 11 de julio de 2010
Nana para alcanzar
las estrellas
Yo le voy a regalar
al tesoro de mi casa
un caballito de amor
y una cunita de alba,
un lucero de algodón,
confites y caracolas,
para que duerma feliz
desde el ocaso a la aurora.
Y también le voy a dar
al suspiro de mi alma
una cometa que vuele
sobre la noche estrellada.
Para alcanzar las estrellas
una cuna venturosa,
un ramillete de soles
y los cantos de la alondra.
las estrellas
Yo le voy a regalar
al tesoro de mi casa
un caballito de amor
y una cunita de alba,
un lucero de algodón,
confites y caracolas,
para que duerma feliz
desde el ocaso a la aurora.
Y también le voy a dar
al suspiro de mi alma
una cometa que vuele
sobre la noche estrellada.
Para alcanzar las estrellas
una cuna venturosa,
un ramillete de soles
y los cantos de la alondra.
domingo, 4 de julio de 2010
Nana del hombre que quería
volver a su infancia
Niño yo quisiera ser
y volver a tu regazo
para escuchar esas nanas
que brotaban de tus labios,
para sentir la ternura
de tu cálida mirada
y jugar con los dibujos
que bordaras en mis sábanas.
Niño yo quisiera ser
para acariciar tu pelo,
para sentir en mi frente,
¡madre!, tus labios de ensueño.
Niño yo quisiera ser
para que me acariciaras.
Niño para siempre, niño,
en tus brazos y en tu alma.
volver a su infancia
Niño yo quisiera ser
y volver a tu regazo
para escuchar esas nanas
que brotaban de tus labios,
para sentir la ternura
de tu cálida mirada
y jugar con los dibujos
que bordaras en mis sábanas.
Niño yo quisiera ser
para acariciar tu pelo,
para sentir en mi frente,
¡madre!, tus labios de ensueño.
Niño yo quisiera ser
para que me acariciaras.
Niño para siempre, niño,
en tus brazos y en tu alma.
domingo, 27 de junio de 2010
Nana para Víctor
Siento que creces sin verte,
revoltillo de la infancia;
sobre las manos abiertas
te me escapas como el agua.
Cinco eternas primaveras
condensas en tu mirada,
cinco sonrisas de amor
tu presencia me regala.
Me despiertan a diario
cinco inmensas travesuras,
cinco veces buenos días,
cinco abrazos con ternura.
Algodón de miel y sueños,
amalgama de deseos,
cinco minutos sin ti
me parecen algo eterno.
Siento que creces sin verte,
revoltillo de la infancia;
sobre las manos abiertas
te me escapas como el agua.
Cinco eternas primaveras
condensas en tu mirada,
cinco sonrisas de amor
tu presencia me regala.
Me despiertan a diario
cinco inmensas travesuras,
cinco veces buenos días,
cinco abrazos con ternura.
Algodón de miel y sueños,
amalgama de deseos,
cinco minutos sin ti
me parecen algo eterno.
domingo, 20 de junio de 2010
Nana para Celia Manuela
(que vino al mundo a mitigar tristezas)
Aquel llanto sonoro
quebró la madrugada
inundando de dicha
el nuevo amanecer.
Y las mismas palomas
que ayer revoloteaban
en triste despedida
se tornaron pañuelos
para enjugar los ojos
de lágrimas radiantes.
Celia Manuela, niña,
llegaste con el alba
a mitigar lamentos
que del alba brotaban.
(que vino al mundo a mitigar tristezas)
Aquel llanto sonoro
quebró la madrugada
inundando de dicha
el nuevo amanecer.
Y las mismas palomas
que ayer revoloteaban
en triste despedida
se tornaron pañuelos
para enjugar los ojos
de lágrimas radiantes.
Celia Manuela, niña,
llegaste con el alba
a mitigar lamentos
que del alba brotaban.
domingo, 13 de junio de 2010
Nana para el cuarto Ángel
Un Ángel de pelo blanco
se sienta sobre la noche,
sutiles manos mineras
están meciendo su nombre.
Quién pudiera, mi tesoro,
pintar sobre tu almohada
campanitas de zafiros
y pececillos con alas.
Duérmete, mi niño lindo,
que ya asoman los luceros
por el pretil de tu cuna
para velarte los sueños.
Ya viene la noche fría,
ya mi niño se ha dormido.
Dos mariposas azules
buscan en su sueño abrigo.
Un Ángel de pelo blanco
se sienta sobre la noche,
sutiles manos mineras
están meciendo su nombre.
Quién pudiera, mi tesoro,
pintar sobre tu almohada
campanitas de zafiros
y pececillos con alas.
Duérmete, mi niño lindo,
que ya asoman los luceros
por el pretil de tu cuna
para velarte los sueños.
Ya viene la noche fría,
ya mi niño se ha dormido.
Dos mariposas azules
buscan en su sueño abrigo.
domingo, 6 de junio de 2010
Nana para un niño nómada
No tiene casa mi niño
ni cuna para que sueñe.
Está llorando en silencio
y su llanto me estremece.
Un caudal de mariposas
le va cubriendo su cara
y son mis trémulos labios
las redes que las atrapan.
Duérmete, bello lucero,
en los brazos de tu madre,
que está llegando la noche
y viene para asustarte.
Duérmete hasta el alba, hijo,
duérmete, mi cielo, duerme,
que el trinar de la mañana
traeré para que despiertes.
No tiene casa mi niño
ni cuna para que sueñe.
Está llorando en silencio
y su llanto me estremece.
Un caudal de mariposas
le va cubriendo su cara
y son mis trémulos labios
las redes que las atrapan.
Duérmete, bello lucero,
en los brazos de tu madre,
que está llegando la noche
y viene para asustarte.
Duérmete hasta el alba, hijo,
duérmete, mi cielo, duerme,
que el trinar de la mañana
traeré para que despiertes.
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