Nana para Celia Manuela
(que vino al mundo a mitigar tristezas)
Aquel llanto sonoro
quebró la madrugada
inundando de dicha
el nuevo amanecer.
Y las mismas palomas
que ayer revoloteaban
en triste despedida
se tornaron pañuelos
para enjugar los ojos
de lágrimas radiantes.
Celia Manuela, niña,
llegaste con el alba
a mitigar lamentos
que del alba brotaban.
domingo, 20 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
Nana para el cuarto Ángel
Un Ángel de pelo blanco
se sienta sobre la noche,
sutiles manos mineras
están meciendo su nombre.
Quién pudiera, mi tesoro,
pintar sobre tu almohada
campanitas de zafiros
y pececillos con alas.
Duérmete, mi niño lindo,
que ya asoman los luceros
por el pretil de tu cuna
para velarte los sueños.
Ya viene la noche fría,
ya mi niño se ha dormido.
Dos mariposas azules
buscan en su sueño abrigo.
Un Ángel de pelo blanco
se sienta sobre la noche,
sutiles manos mineras
están meciendo su nombre.
Quién pudiera, mi tesoro,
pintar sobre tu almohada
campanitas de zafiros
y pececillos con alas.
Duérmete, mi niño lindo,
que ya asoman los luceros
por el pretil de tu cuna
para velarte los sueños.
Ya viene la noche fría,
ya mi niño se ha dormido.
Dos mariposas azules
buscan en su sueño abrigo.
domingo, 6 de junio de 2010
Nana para un niño nómada
No tiene casa mi niño
ni cuna para que sueñe.
Está llorando en silencio
y su llanto me estremece.
Un caudal de mariposas
le va cubriendo su cara
y son mis trémulos labios
las redes que las atrapan.
Duérmete, bello lucero,
en los brazos de tu madre,
que está llegando la noche
y viene para asustarte.
Duérmete hasta el alba, hijo,
duérmete, mi cielo, duerme,
que el trinar de la mañana
traeré para que despiertes.
No tiene casa mi niño
ni cuna para que sueñe.
Está llorando en silencio
y su llanto me estremece.
Un caudal de mariposas
le va cubriendo su cara
y son mis trémulos labios
las redes que las atrapan.
Duérmete, bello lucero,
en los brazos de tu madre,
que está llegando la noche
y viene para asustarte.
Duérmete hasta el alba, hijo,
duérmete, mi cielo, duerme,
que el trinar de la mañana
traeré para que despiertes.
domingo, 30 de mayo de 2010
domingo, 23 de mayo de 2010
Nana para el niño que dormía
a su hermanito
En una choza de juncos,
sentadito en una piedra,
estás cantando una nana
para que tu hermano duerma.
Su madre ya está en el cielo,
se fue con la primavera,
el niño de cinco añitos
está llorando de pena.
Duérmete, hermanito mío.
Aunque la noche es cerrada,
la iluminará un lucero
al escuchar esta nana:
“Mí niño se está durmiendo
en una cuna de plata
y sueña que es bucanero
con grandes barbas doradas.
En un bajel de ilusiones
ha de surcar la mañana
para conquistar las islas
de piñones y avellanas”.
a su hermanito
En una choza de juncos,
sentadito en una piedra,
estás cantando una nana
para que tu hermano duerma.
Su madre ya está en el cielo,
se fue con la primavera,
el niño de cinco añitos
está llorando de pena.
Duérmete, hermanito mío.
Aunque la noche es cerrada,
la iluminará un lucero
al escuchar esta nana:
“Mí niño se está durmiendo
en una cuna de plata
y sueña que es bucanero
con grandes barbas doradas.
En un bajel de ilusiones
ha de surcar la mañana
para conquistar las islas
de piñones y avellanas”.
domingo, 16 de mayo de 2010
Nana del hijo del pescado
Hoy tu padre se ha dormido
en olas de espuma blanca,
ya nunca pondrá sus labios
sobre tu frente de nácar.
En el mar de tus ojitos
se refleja la amargura
mientras tu madre musita
una nana con ternura.
Te voy a hacer un moisés
con la forma de un barquito
para que duermas y sueñes
sirenas y pececitos.
Hoy tu padre se ha dormido
en olas de espuma blanca,
ya nunca pondrá sus labios
sobre tu frente de nácar.
En el mar de tus ojitos
se refleja la amargura
mientras tu madre musita
una nana con ternura.
Te voy a hacer un moisés
con la forma de un barquito
para que duermas y sueñes
sirenas y pececitos.
lunes, 10 de mayo de 2010
Nana para un huerfanito
En el hospicio no hay cunas
ni madre que te consuele,
sólo niños huerfanitos
y tristeza en las paredes.
Niños de sonrisas yertas
y de miradas amargas,
como soles de mercurio,
así se vierten sus lágrimas.
A través de la ventana
se está colando la luna,
y son sus rayos de lirios
ramilletes de ternura.
Duérmete, cariño lindo,
aunque no te canten nanas,
ni te abracen, ni te besen,
ni te ofrezcan esperanzas.
En el hospicio no hay cunas
ni madre que te consuele,
sólo niños huerfanitos
y tristeza en las paredes.
Niños de sonrisas yertas
y de miradas amargas,
como soles de mercurio,
así se vierten sus lágrimas.
A través de la ventana
se está colando la luna,
y son sus rayos de lirios
ramilletes de ternura.
Duérmete, cariño lindo,
aunque no te canten nanas,
ni te abracen, ni te besen,
ni te ofrezcan esperanzas.
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